Política

Hugo Blanco: ¿líder histórico o simple violentista? | Opinión

En los primeros minutos de La Revolución y la Tierra (2019), aparece un dirigente campesino de barba blanca y sombrero de paja. El personaje es presentado como un anciano sabio y apacible, que explica el origen traumático del Perú actual hablando de la conquista. Prueba de ello es que esta entrevista no se hace en quechua, sino en el idioma de los invasores, afirma, marcando la perspectiva de los siguientes ciento cincuenta minutos del documental.

El personaje es Hugo Blanco, hasta el domingo pasado reliquia viviente de la izquierda peruana. Fue dirigente sindical de los campesinos del valle cusqueño de la Convención, diputado de la Asamblea Constituyente de 1978 a 1979, candidato a la presidencia en 1980, diputado de 1980 a 1985 y senador de 1990 a 1992. De todos estos roles, el que tuvo en la Convención fue el que más encajó con él. Allí Blanco lideró huelgas, tomas de tierras y ataques armados contra las fuerzas del orden. Esto lo convirtió en ídolo de la izquierda marxista peruana, y en un político vigente durante la segunda mitad del siglo XX.

La izquierda tiende a guiarse por los discursos emotivos, las imágenes románticas e icónicas, el puño alzado y los eslóganes, por ejemplo, la sangre es roja y el corazón está a la izquierda, ese tipo de cosas… Bueno, Hugo Blanco llevaba una barba desordenada, cargaba un fusil, lideraba campesinos, usaba pita en vez de correa en la Asamblea Constituyente y era, sobre todo, un revolucionario, comunista de tendencia trotskista, pero comunista al fin y al cabo. Sus admiradores lo ven como un líder histórico, un luchador social consecuente y un precursor de las luchas campesinas y guerrilleras del Perú.

Para sus detractores Blanco no fue más que un agitador radical e ignorante, pero sobre todo un violentista que encabezó ataques en los que murieron policías. Incluso se le considera un terrorista de una época en la que no se hablaba de terrorismo sino de guerrilla. El propio Blanco ha descrito varias veces el episodio en el que mató de un tiro a un guardia civil.

Fue en noviembre de 1962. Supuestamente un hacendado había herido a un niño con el arma de un policía, por lo que Blanco y un grupo de gente fueron a tomar represalias. En el camino, Blanco entró con un revólver a un puesto de la Guardia Civil. Quería que le entregaran las armas a su gente. Así describe los hechos: “¡Levante las manos o disparo! Y en vez de levantar las manos, mete las manos al bolsillo. Ya era para sacar el arma, pues. Ahí disparé”. De esta forma asesinó al agente Hernán Briceño. Y en otra emboscada que hicimos, por inexperiencia, mis compañeros mataron a dos guardias.

⚫ TE PUEDE INTERESAR: Libros para entender el terrorismo en el Perú – Parte I

En 1963, fue capturado y juzgado por la muerte de los tres agentes policiales. Le correspondía la pena de muerte, pero varios intelectuales, entre ellos Vargas Llosa y Jean-Paul Sartre, presionaron al gobierno peruano para impedirlo. De este modo Blanco se salvó y se hizo famoso. En 1970 el dictador Juan Velasco Alvarado lo amnistió y lo envió al exilio. La fama obtenida permitió que Blanco iniciara su carrera política.

En 1980, Alfredo Barnechea entrevistó a Hugo Blanco durante su campaña a la presidencia. En su libro Perú, país de metal y de melancolía (2011), Barnechea cuenta que mientras revisaba sus notas en busca de una pregunta más sustanciosa, le hizo a Blanco una trivial: ¿a cuánto debe crecer el Perú? Frente a esto hubo un silencio. Cito: El que parecía una amenaza revolucionaria en realidad no tenía nada que decir. No solo no tenía ninguna respuesta para esa pregunta, sino que ese hombre no parecía saber nada serio sobre casi nada.

⚫ TE PUEDE INTERESAR: Terrorismo en el Perú: libros para entenderlo – Parte II

Blanco no fue parte del MIR ni del ELN, ni de Sendero Luminoso ni del MRTA, pero fue abiertamente un partidario de la violencia revolucionaria. En abril de 1982, declaró en El Diario que no debemos condenar las acciones de Sendero Luminoso, que es un grupo que usa tácticas diferentes, que la izquierda debe coordinar acciones de respuesta a la represión que se ejerce sobre Sendero Luminoso, y por la libertad de los compañeros de Sendero Luminoso. También ha defendido al líder del MRTA, Víctor Polay Campos, y hace no mucho se viralizó una foto suya abrazado del emerretista Peter Cárdenas Schulte.

Entonces, ¿líder histórico o simple violentista? Considero que ambas figuras se conjugan en el perfil de Hugo Blanco, líder histórico, efectivamente, de una izquierda anclada en los años sesenta, y agitador de gatillo fácil, que simpatizó con grupos que sembraron el terror entre sus compatriotas.

Para cerrar, una anécdota personal. En el 2016 reconocí a Hugo Blanco en un micro en la avenida Wilson. Nadie que desconociera su historia podría haber imaginado que aquel viejito venerable había asaltado una comisaría y asesinado a un guardia civil, ni que había sido parlamentario, constituyente, ni mucho menos candidato a la presidencia de la república. ¿Tú eres Hugo Blanco?, le dije. Sonrió y me entregó un panfleto. Ingenuamente le agradecí, pero me dijo que no, que costaba un sol. Entonces le compré la edición N°121 de Lucha Indígena.

📢 En ILAD defendemos la democracia, la economía de mercado y los valores de la libertad. 👉 Síguenos en nuestras redes sociales: bit.ly/3IsMwd8

Deja un comentario

Your email address will not be published.

You may also like